Por qué el bitcoin no es enemigo del oro

¿Qué diferencias existen entre invertir en oro y hacerlo en Bitcoin? En los últimos tiempos, muchos expertos se han referido a estos dos productos como activos ‘enfrentados’, sin embargo, son completamente compatibles en una cartera de inversiones. El metal precioso aporta la solidez que compensa la volatilidad de la criptomoneda. Desde Degussa te explicamos las principales coincidencias y diferencias entre ambos:

  • Diversificación. El denominador común de quienes invierten en oro físico y en bitcoin es la diversificación, el “no poner todos los huevos en la misma cesta”, en palabras del director de Degussa.
  • Productos alternativos. Quienes se acercan a estos dos productos también tienen en común la búsqueda de inversiones alternativas a los tradicionales bonos, acciones, inmuebles….
  • Escasez. Ambos son escasos. De oro existen unas 190.000 toneladas circulando por el mundo, según datos del Consejo Mundial del Oro, y el Instituto de Geología de EEUU estima que solo quedan por extraer unas 50.000. El bitcoin, por su parte, es una criptomoneda también limitada, dado que, por decisión de sus ‘inventores’, solo se pueden crear 21 millones.
  • Pandemia. La pandemia del COVID-19 impulsó el valor refugio del oro físico y el incremento de la demanda y las compras de este metal precioso lo elevaron hasta su récord histórico en agosto de 2020 y al bitcoin a mediados de abril de 2021.

En cuanto a las diferencias:

  • Liquidez. El oro físico es valorado y está presente en todas las partes del mundo y todas las culturas, por lo que es fácilmente convertible en cualquier divisa, siempre va a tener un comprador, incluso en el sitio más recóndito. Es una garantía e incluso puede ser un medio de pago. El volumen diario negociado es mayor que cualquiera de las bolsas europeas, se negocia casi 24 horas al día de lunes a viernes, pues su cotización viaja con el sol. Los tenedores de bitcoins, sin embargo, están muy concentrados, lo que limita su liquidez y puede provocar grandes caídas de precio en determinados momentos. Transformar bitcoins en monedas de curso legal exige pasar por un intermediario o varios y pagar una comisión considerable. Y, aunque cada vez son más los establecimientos en los que se puede pagar en bitcoins, su circulación aún sigue siendo minoritaria y para operar con ellos las dos partes de una transacción deben disponer de bitcoin wallets (cuentas bitcoin).
  • Seguridad. El oro físico ha demostrado tener riesgo bajo a lo largo del tiempo y ser un seguro para los momentos en que surge un imprevisto. Al mismo tiempo, ayuda a reducir la volatilidad del conjunto de las inversiones y aporta rentabilidad a largo plazo. Por el contrario, el bitcoin se caracteriza, precisamente, por su enorme volatilidad, fruto de los vaivenes de la oferta y la demanda.
  • Tranquilidad. El hecho de que el oro sea un bien físico ofrece la tranquilidad a quien lo adquiere de tenerlo controlado, en su poder, y no depende de las decisiones de las autoridades económicas y monetarias. El bitcoin, al contrario, es totalmente digital y muy volátil, lo que aporta más riesgo a la inversión. Quien invierta en él debe estar preparado para afrontar grandes subidas, pero también enormes bajadas en cuestión de horas.
  • Revalorización. Una de las principales características del oro físico es que no solo ayuda a mantener poder adquisitivo, sino que, a largo plazo, muchos estudios calculan que se revaloriza en torno a un 5-10% anual de forma constante. Las criptomonedas aportan rentabilidad a las carteras, pero a cambio de un elevado riesgo.
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