Tres aspectos que influyen en la venta de los objetos de oro de particulares

Hemos elaborado una serie de recomendaciones para aquellas personas que se ven obligadas a vender sus piezas de oro, lo que en el sector se conoce como recompra. “Nuestra intención es ayudarles a agilizar la venta de esos objetos y que sean conscientes del verdadero valor de los mismos. Todos tenemos un pequeño tesoro olvidado en el fondo de un cajón”, señala nuestro director, Tomás Epeldegui.

Epeldegui recuerda también la importancia del reciclaje para el mercado del oro, “pues de él procede en torno a un tercio de todo el que se comercializa en el mundo”. Concretamente, de las 4.712,4 toneladas de suministro de oro que hubo en todo 2020, 1.277,7 se obtuvieron del reciclaje y 3.486,5 de la actividad minera, según los informes del Consejo Mundial del Oro. Y los datos sobre la primera mitad de 2021 publicados recientemente por este organismo muestran que el reciclaje aportó 546 de las 2.307,9 toneladas suministradas en los primeros seis meses del año.

“Por este motivo, la recompra es una actividad fundamental para quienes nos dedicamos al comercio de oro”, apunta el director de Degussa, quien recuerda que cuando se acude a vender piezas, siempre ir a un establecimiento serio y acreditado y tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Ser conscientes de la pureza de las piezas. Cuando lo que se intenta vender no son piezas de oro de inversión, es decir, lingotes y monedas, hay que saber que el objeto contiene otros componentes. En el caso de las joyas, este metal precioso se suele alear con otros más duros para evitar que se deformen. No obstante, en algunos países asiáticos se pueden encontrar joyas de 24 quilates (oro puro). En España la pureza de las joyas más habitual es de 18 quilates (750 milésimas) y en todo el mundo se pueden encontrar de hasta 12 quilates (500 milésimas). Las distintas aleaciones influyen en las diferentes tonalidades que presentan las joyas. El oro amarillo lleva una aleación de plata y cobre; el blanco, de plata, cobre, zinc y, a veces, paladio; el rosado contiene más cantidad de cobre que de plata, y el negro, rutenio.

 

  • Solo se debe llevar al establecimiento la parte de oro de los diferentes objetos. Las joyas que llevan piedras preciosas engarzadas, los relojes o los dientes postizos deben ‘limpiarse’ de todos los materiales que no sean oro, pues este es el único material que se va a analizar y a valorar en el establecimiento al que se acuda. Hay que tener en cuenta que el destino final de esas piezas será su reciclaje. Es decir, se fundirán y se refinarán para elaborar lingotes, monedas u otros objetos.

 

  • Existen piezas que no van a ser aceptadas debido a que en su fabricación se utilizan componentes que impiden ver la pureza del metal precioso hasta que no se funden y, por tanto, un establecimiento profesional no podrá realizar una estimación acertada de su valor. Ejemplo de ello son los cuchillos de las cuberterías (que llevan resina en el mango), los mecheros, las plumas o los bolígrafos.
Publicaciones Recientes
Click to access the login or register cheese Carlos Herrera - DegussaPortada Guía Práctica